martes, 16 de septiembre de 2008
La fama de Tlaxcala de ser un estado formador de profesores parece llegar a su fin, pues diversos actores, incluidos el titular del sector educativo local y los dirigentes de las secciones 31 y 55 del SNTE se han sumado a la sugerencia de la líder de esta organización, Elba Esther Gordillo Morales, para cerrar o modificar la operatividad de las normales.
Así lo sugiere información publicada por un medio de circulación nacional, el cual subraya que si a eso se suma las recientes medidas aplicadas por la SEP, en complicidad con el SNTE, para asignar las plazas laborales a través de concursos, la posibilidad crece todavía más, pues desde hace 10 años, la Federación no autoriza nuevas claves para primaria ni prescolar.
Para el ciclo educativo que acaba de iniciar la Federación sólo asignó 11 plazas nuevas para Tlaxcala. En contraparte, fueron 708 las personas que se registraron para el examen de habilidades y conocimientos que aplicaron de manera coordinada la SEP federal y el SNTE, sostiene dicho texto.
El cierre de las más de 250 escuelas normales públicas del país “sería el primer paso para privatizar el sector educativo en México”, dice el profesor Rodolfo Lara Lagunes, con 48 años de servicio en una secundaria.
Pero él no es el único que piensa así: la firma de la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE) entre el gobierno de Felipe Calderón y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), y después la propuesta de Elba Esther Gordillo para desaparecer estas instituciones, han provocado una cascada de marchas y reacciones en contra.
No ha faltado quienes secundan a Gordillo, pero son básicamente dirigentes seccionales del SNTE, como el del grupo “institucional” de Michoacán, Serbelio Molina, quien dijo que las ocho normales que hay en la entidad “sólo han servido para formar líderes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación”.







